La Nación Guaraní en Argentina. Difunde Cuerpo Socorro Argentino "Tcnl D José María Rojas Argerich"
MIEMBRO DE LA ACADEMIA LATINOAMERICANA
DE HISTORIA MILITAR
PRIMER OFICIAL DE COMUNICACIONES DE LA
GENDARMERÍA NACIONAL ARGENTINA
DIPLOMADO EN DEFENSA NACIONAL
Los Guaraníes, “originarios de la
región del Guayrá (Brasil)”, se extendieron, “como pequeñas ínsulas, a lo largo
de las islas del río Paraná”, desde la provincia de Misiones hasta las
provincias de Buenos Aires y Entre Ríos. En esta última, llegaron a poblar “las
islas frente a Diamante” y Paraná “y el Delta del Paraná.” Fueron pequeños
núcleos, “que se iban asentando en los lugares más convenientes y que luego se
desarrollarían sin constituir un Estado continuo.”
En la provincia de Misiones, “debió
existir el núcleo mayor.” También, “ocuparon el ángulo noroccidental del
Chaco”, donde se los conoció con el nombre de “Chiriguanos.” Otro grupo
importante, “estaba localizado en las islas del Paraná, en el tramo que se
extiende desde la actual ciudad de Santa Fe hasta Rosario.”
Los integrantes de esta Nación, eran
de estatura “baja, cuerpo musculoso bien desarrollado y cabeza redonda.”
Trabajaron “la madera, el hueso y la piedra”, construyendo “canoas (monoxilas),
arcos, flechas y hachas.” Además, elaboraron objetos de cerámica “como ollas,
cánteros y urnas funerarias”, que decoraban “con guardas incisas y pintadas de
color rojo y negro.”
Las viviendas, llamadas “malocas”,
eran “casas de gran tamaño (algunas llegaron a tener hasta cincuenta metros de
largo) y dentro de las cuales vivían varias familias bajo el mando de un jefe.”
Un grupo de estas “constituía la aldea y se disponía en torno a un espacio
central a modo de plaza.” El contorno de la aldea, “estaba protegido por una
empalizada.” En las malocas, “todos los individuos dormían en hamacas.” En
algunas parcialidades, las casas fueron “de forma circular y las agrupaban en
pequeñas aldeas.”
En lo económico, eran “cazadores”,
“pescadores”, “recolectores” y “agricultores.” Su principal alimento “fue el
pescado, complementado con aves, frutas y hortalizas cultivadas”, por ello,
“practicaron una agricultura primaria (intensiva) de tipo hortícola.” El
sistema de siembra “era el denominado de rosa (o milpa)”, que consistía “en la
limpieza del terreno y quemazón.” Primero “se talaban los árboles y arbustos
con hachas de piedras. Luego prendían fuego, para dejar el terreno despejado.”
Las mujeres “eran las encargadas de las tareas de siembra y cosecha.”
La siembra “se hacía sin roturar el
terreno, cavando hoyos con un palo, donde depositaban las semillas o
plantines.” Luego de varias cosechas, “consideraban que la tierra perdía
fertilidad”, trasladando “el cultivo a otra zona.” Así, “sembraron “maíz,
zapallo, poroto, mandioca y batata.” Además, “maní, mate, algodón” y “la bixa,
con la que se pintaban el cuerpo.”
La actividad agrícola “determinó una
forma de vida sedentaria.”
Los Guaraníes, “andaban desnudos,
pero podían usar una vestimenta amplia de algodón, a modo de camisón.” El
adorno masculino era “el tembetá, que confeccionaban de piedra o resina.” Se
agrupaban “en familias poligámicas” (donde el hombre podría casarse con varias
mujeres) y “conformaban una gran comunidad”, encabezada por un “Rubichá”
(jefe). Los jóvenes, por su parte, “no podían acceder a la vida conyugal” si
antes no habían cumplido con la “proeza” de “dar muerte a un enemigo en
ceremonia ritual.” Sus armas fueron, “el arco largo y las flechas con punta de
madera dura con filo pronunciado.” Además, fabricaron “hachas de piedra
pulida.”
En lo político, “las parcialidades
tenían un Cacique, al que rendían obediencia.” En ciertos casos, “se agrupaba
un buen numero de estas parcialidades, constituyendo algo similar a un Concejo
de Caciques.” Este, a su vez, “elegía a un Jefe que era obedecido por los demás.”
El Cacicazgo “era hereditario.” El común del pueblo, “estaba obligado a labrar
las tierras de sus jefes, darles parte de las cosechas, edificarles las casas y
brindarles sus hijas.”
En otro orden, “la alfarería se
caracterizaba por la decoración hecha con la punta de los dedos, las yemas o
las uñas.” A veces, “usaron pintura.” Además, “era común la aparición de
grandes recipientes que utilizaban como urnas funerarias para los adultos.”
En cuanto a la religión, “creían en
un dios creador del mundo”, que también “era el héroe cultural.” Pero, la
devoción a veces se presentaba “con un carácter dual, entre principios opuestos
del bien y el mal. El dios del bien se llamaba “Tupá” y el del mal “Añá”.
Además, “practicaron la antropofagia ritual, que consistía en comer carne de
los enemigos muertos en guerra.” Así, a los prisioneros “se los engordaba”, por
un largo periodo, “y eran muertos de un golpe de macana en la cabeza, durante
un acto público.”
Prof. Damián D.
Reggiardo Castro.
Fuentes Consultadas:
-Arozena, Hugo Néstor y otros.
“Enciclopedia de Entre Ríos. Historia. Tomo I”. 1º Ed. Editorial de la
Mesopotamia. 1978. Págs. 79 a 88.
-Bourlot, Rubén y otros. “Historia
Elemental de Entre Ríos.” 1º Ed. MC Ediciones. Paraná, Entre Ríos, 1991. Pág.
46.
-Rex González, Alberto y otros. “Historia
Argentina. Tomo I: Argentina indígena. Víspera de la conquista.” 2º Ed.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Paidós, 2007. Págs. 135-138.
CENTINELA DEL DESARROLLO NUCLEAR ARGENTINO
VETERANO DE LAS OPERACIONES MILITARES POR EL CANAL DE BEAGLE (1978)
"PARTICIPO EN LA GUERRA DE LA CUARTA GENERACIÓN Y AMENAZAS ASIMÉTRICAS".en la elaboración de NORMAS DE PROTECCIÓN FÍSICA DE INSTALACIONES NUCLEARES junto al OIEA, con medidas para PREVENIR, INTERCEPTAR y RESPONDER a usos ilícitos de materiales nucleares y fuentes radiactivas. ANTES DE LOS ATAQUES TERRORISTAS DEL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2001
DESCENDIENTE DE GUERREROS Y PRÓCERES DE LA INDEPENDENCIA ARGENTINA Y SUDAMERICANA.
MIEMBRO DE LA LEGIÓN DE PATRICIOS VOLUNTARIOS DE BUENOS AIRES







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