Mi Liceo no se mancha Una fatalidad conmueve a la familia liceísta, en una ventana propicia para atacar una institución tradicional en la comunidad y de excelencia académica. Bryan J. Mayer. CUERPO SOCORRO ARGENTINO "Tcnl D JOSÉ MARÍA ROJAS ARGERICH" C.S.A.
Fotografía tomada en el Comedor de Cad(s) LMGSM
“Cuidado del
personal y del material”. En ese orden nos enseñó el Liceo las prioridades ante
toda actividad o exigencia. Nunca fue negociable: ante un inminente peligro o
afección para el Cadete o su entorno, todo se detiene. Si en el andar de la
cotidianeidad algo fallaba, la contención llegaba desde el área pertinente, o
desde todas juntas. Militares, docentes, profesionales psicopedagógicos,
egresados, familias y hasta los propios Cadetes sirven de apoyo ante la
adversidad que cualquier integrante de la comunidad educativa pueda sufrir. Así
fue, es y será siempre porque es la esencia de un Liceo Militar.
El Liceo Militar
“Grl. Belgrano” atraviesa horas de profunda tristeza, es sabido lo que ocurrió
con una combi que transportaba pequeños adolescentes de regreso a casa. Del
mismo modo, que el conductor – “Bigote” – un apasionado del volante, terminó
asesinado mientras hacía lo que amaba. También, aunque cueste más tenerlo en
foco con la misma firmeza, hay una familia que debe afrontar la dureza de tener
un hermano, un hijo, con problemas que explotaron de la peor forma. Tres
tragedias: muerte, heridas (no solamente las que cicatrizarán en la piel de los
Cadetes, sino también las que perdurarán por siempre en la retina de sus
memorias) y otro joven más que pierde los límites cabales. A ese combo
terrible, la intencionalidad maliciosa aparece como miel para aquellos que
reaccionan ante esto con malicia. Carroñeros ideológicos.
Así fue el
sangriento ataque contra la combi que trasladaba a cadetes del Liceo en Santa
Fe
Apenas sucedió el
ataque, ahí estuvo la familia Liceísta para sostener a las víctimas y acompañar
a sus familias. Desde autoridades, hasta el último soldado, con cada actor de
los sectores mencionados anteriormente. Así fue también, antes, cuando el
victimario mostraba signos preocupantes. Todas las herramientas (profesionales,
materiales y humanas) fueron puestas a plena disposición para ayudarlo.
Lamentablemente, había algo más fuerte y la pata institucional no alcanzó para
evitar un detonante de tamaña magnitud una vez que el ex alumno ya no tuvo
vínculos con la casa de estudios.
El Liceo nos
enseñó desde chiquitos, a quienes pasamos por sus aulas y dormimos en alguna de
sus carpas en medio del terreno de un Regimiento, que la camaradería – ese
vínculo incluso más poderoso que la amistad – es la fuente para resolver y
afrontar lo que sea. En esa línea, nadie queda atrás y ninguno aventaja hacia
adelante, mientras se remarca correctamente el camino a quien desvía su rumbo.
Nos los enseñó a partir de los 12 años y fue progresivamente exigiendo
aprenderlo durante los cinco años de paso redoblado sucesivos. Lo sigue
enseñando a nuevas generaciones, mientras algunos intentamos seguir aquello que
fue marcado a fuego en nuestra vida adulta. Resulta paradójico, pero aún
pasando los años el Liceo seguirá siendo el refugio, segundo hogar y anhelo de
muchos que vistieron su uniforme así sea un puñado de meses.
Cte Pr Dr D CARLOS GUSTAVO LAVADO ROQUÉ-LASCANO PhD
"PARTICIPO EN LA GUERRA DE LA DE LA SEPTIMA GENERACIÓN CONTRA AMENAZAS ASIMÉTRICAS".en la elaboración de NORMAS DE PROTECCIÓN FÍSICA DE INSTALACIONES NUCLEARES junto al OIEA, con medidas para PREVENIR, INTERCEPTAR y RESPONDER a usos ilícitos de materiales nucleares y fuentes radiactivas. Antes de los ataques terroristas del 11 septiembre de 2001
DESCENDIENTE DE GUERREROS Y PRÓCERES DE LA INDEPENDENCIA ARGENTINA Y SUDAMERICANA.
MIEMBRO DE LA LEGIÓN DE PATRICIOS VOLUNTARIOS DE BUENOS AIRES
Especialista en EMERGENCIAS TOXICOLÓGICAS MASIVAS - CITEDEF - CONICET


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