Cuando se habla de Defensa Nacional, habitualmente se lo asocia a los militares, a la guerra y a las armas. No solamente parecen "malas palabras", ya que en las últimas décadas todo lo vinculado a lo castrense remonta discursivamente a la dictadura; sino también, se formulan interrogantes en torno a qué sentido tiene discutir estos temas. Hoy, podemos decir que el instrumento militar se encuentra totalmente obsoleto y los debates en materia de defensa parecerían atañerle únicamente a los países desarrollados. Siendo que, para muchos, hoy en día "los Argentinos tenemos otros problemas", la preocupación por desarrollar un sistema de defensa parecería ser un sinsentido.

El terrorismo, las pandemias, el narcotráfico o incluso los desastres naturales son todos fenómenos que atentan contra la seguridad y la vida de los ciudadanos del país. No se trata de buscar enemigos, sino de generar las estructuras y lo instrumentos necesarios para hacer frente a cualquiera de los peligros que existen y puedan existir. Se ha creado una falsa percepción que lo militar y lo civil son áreas mutuamente excluyentes, que involucrar a las fuerzas armadas es sinónimo de "llamar a las botas y a los fusiles".

En este sentido, pensar la Defensa Nacional, no es simplemente reflexionar sobre las experiencias del pasado, sino mirar y pensar a futuro. Es por ello, que el rol de instituciones tales como la EDENA, son el ápice de la formación de cuerpos técnicos que cumplen el propósito de reflexionar y proponer, con una visión estratégica, los senderos por los cuales pueden constituirse un sistema de Defensa Nacional.

El restablecimiento de este tipo de instituciones a su rol formal, como un espacio para la formación de cuerpos especializados dedicados a la defensa, llevado adelante por profesionales especializados en dicha temática, es parte de un rumbo que trasciende las coyunturas históricas y gubernamentales, puesto que la Defensa de la Nación antecede a los gobiernos y compete aun concepto casi en desuso en la actualidad como es la Patria.

Es necesario volver a reflexionar y repensar estratégicamente cómo defender nuestra soberanía, en todos los aspectos que son necesarios. Es la identificación de industrias y sectores estratégicos, que correctamente encarados, son el núcleo dónde los civiles -empresarios, trabajadores y científicos - y los militares pueden encontrar puntos de encuentro, para avanzar en estrategias de desarrollo. Dichas industrias, son fuente de trabajo, desarrollo económico y científico-tecnológico.

Es fundamental poder dejar a un costado las diferencias y volver a trabajar en la construcción de universidades e instituciones para la defensa que propicien una forma democrática de debatir y reflexionar sobre aquello que es de todos.

Nadie es la Patria, pero todos lo somos”, sostenía Jorge Luis Borges en la reconocida frase de Oda escrita en 1966. Casualmente, esta forma de comprender qué es la Patria también ha sido recurrente en muchos de los discursos de Perón, pese a que ambos se encontraban en veredas opuestas de la política Argentina. Pensar en la Defensa Nacional implica tener presente que antes que el Estado, la Nación o los gobiernos, siempre está la Patria.

(*) Magister en Estrategia y Geopolítica y Licenciado en Ciencia Política de la Universidad San Andrés, especial para Perfil.com.

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