
Los textos sobre "La Cumbre Geopolítica del Siglo" y "La Segunda Argentina Posindustrial" pertenecen al ciclo de ensayos del General (R) Heriberto Justo Auel. En ellos, analiza la reestructuración del orden global y propone un modelo de inserción internacional para el país.
1.
LA GUERRA
Y LA “PAZ/PAX” (1).
Como lo podemos comprobar -a través de las tres frases célebres del
acápite- desde siempre se consideró que la PAZ/PAX (1) ha
sido un “objetivo” permanente del
poder político y ello quedó establecido en el Derecho
Internacional cuando surge el Estado-Nación (2), pues éste
tiene como razón de ser y primera obligación la retención de
la PAZ SOCIAL. Después de toda Guerra Mundial el Imperio resultante
ejerce dicha potestad, derecho y obligación: la de imponer
la PAZ/PAX Mundial (1) y (3).
Hoy, dicha responsabilidad es del actual “Imperio Americano” -como resultante de la última
Guerra Mundial -la “Guerra Fría 1947-1989/1991”- a
través del gobierno de EE.UU que -ya en el ámbito de
una nueva Guerra Mundial en acto -desde
el 11Sep01/… -silenciada por la comunicación
social y académicamente citada como “Guerra Mundial
Contraterrorista Global”- había desertado de esa
responsabilidad internacional por vía
de los gobiernos demócratas -desde Carter a
Biden- produciendo “una situación internacional líquida” -S.
Bauman dixit- , con gran
inestabilidad e incertidumbre mundial y con el
avance de las dictaduras orientales y fundamentalistas en
alianza con las del narcocastrocomunismo iberoamericano, conducido
por el Foro de San pablo -FSP- desde el año 2000, en nuestro
continente.
Una publicación reciente lo expresa con meridiana claridad: “El islam
es una religión, pero el islamismo es una ideología política y el régimen
iraní, ya sea en su versión ayatola o junta militar, es de
carácter islamista, basándose además no solo en ideología o represión, ya
que paralelamente es dinero, contratos, contrabandistas, redes familiares,
fundaciones, proxis terroristas, colaboradores comerciales;
como también es una red de delincuencia organizada que explica su rol
en el tráfico de drogas y la razón por la cual hizo buenas migas con carteles,
incluyendo el de Los Soles venezolano, una red que se desparrama fuera de los
límites geográficos nacionales.
Final del formularioNo es el fin
de la historia, pero si algo distinto, en Irán y en la negociación con
China, EE. UU. está hoy reacomodando los acuerdos y la institucionalidad
post segunda guerra mundial, que por decisión suya está
desapareciendo. Está surgiendo algo geopolíticamente diferente,
aunque no está muy claro que características tiene, sin embargo, los primeros
contornos comienzan ya a dibujarse en el Medio Oriente.
Como conclusión,
hay que recordar que la historia es la política que fue, y la política es la
historia en construcción, siempre en el contexto de la definición clásica de la
guerra como la continuación de la política por otros medios, en el entendido
que estas solo terminan cuando se acaba la voluntad de lucha de los
combatientes, lo que todavía no ha ocurrido en el Medio Oriente” (4).
La declinación de EE.UU. recién reaccionó con la llegada
del disruptivo “outsider conservador” Trump -2017/2021
y 2025/….- bajo el lema “Make America Great Again” –MAGA-, o “America
First” -“Estados Unidos primero”-, o “Keep America
Great” -“Mantengamos grande a Estados Unidos”- y lanza
la “batalla cultural” como
condición insoslayable para recuperar la cultura/identidad no
solo de EE.UU., sino del Occidente Cristiano, ante la evidente
defección (5) de Europa -su fundadora– (6).
La “actitud estratégica” del nuevo presidente estadounidense
no es nueva en la “Casa Blanca”. George
Washington -1732–1799- decía: “Estar preparados para la
guerra es uno de los medios más eficaces para preservar la paz”. Más
tarde Theodore Roosevelt -1858–1919- recomendaba: “Habla suavemente y
lleva un gran garrote; llegarás lejos”. Dwight D. Eisenhower
-1890-1969- afirmaba: “La prevención de la
guerra es la verdadera victoria”. Todos ellos entendieron que “la
razón de ser de las Fuerzas Armadas en tiempo de paz es impedir la guerra y en
tiempo de guerra, restablecer la paz”.
La ausencia dramática de estadistas en la UE y en particular en Londres y
París, han llevado al olvido a uno de sus últimos estadistas -el Grl de
Gaulle- y a su sentencia: “La defensa es la primera
razón de ser del Estado”. LA CUMBRE GEOPOLÍTICA DEL SIGLO DE MAY
26 reúne en Beijíng a dos Estadistas -líderes de dos
culturas -la Occidental y la Oriental- PARA
RESTABLECER LA PAZ/PAX MUNDIAL, ACORDAR ESTRATEGIAS, ORGANISMOS Y SISTEMAS
FINANCIEROS INTERNACIONALES.
La disuasión preserva la paz; el empleo legítimo de la fuerza busca
recuperarla y la negociación les otorga permanencia.
La “batalla de Ormuz” puso en evidencia a la mayoría de
la actual lamentable dirigencia política de la UE. Lo
explicamos hace semanas –desde Buenos Aires (6)-, más recientemente
lo expresa contundentemente Fernández Montesinos -brillante académico del
IEEE– desde Madrid (7): “Mientras Europa ha avanzado
hacia una forma de post-occidentalismo, Estados Unidos -o al menos una
parte sustancial de la sociedad norteamericana- ha iniciado un movimiento
de reafirmación cultural.
La UE actual se define cada vez
menos por lo que es y más por lo que rechaza. Rechaza su pasado,
sospecha de su identidad cultural, desconfía de la nación como marco
político y considera problemático cualquier apego a la tradición. La UE ha
evolucionado desde un proyecto económico pragmático hacia una estructura
ideológica, marcada por la hiperregulación, el intervencionismo y una
concepción restrictiva de la libertad de expresión en nombre de causas
supuestamente superiores.
El resultado es un continente envejecido,
demográficamente frágil, energéticamente dependiente y estratégicamente irrelevante. Incapaz
de defenderse sin EE.UU., la UE tampoco parece capaz de definir qué
valores quiere defender. En lugar de ejercer liderazgo moral, se limita a
emitir normativas. En este contexto, la crítica de Trump a Europa -su
exigencia de mayor gasto en defensa, su rechazo a los dogmas climáticos o su
denuncia de la censura ideológica- no es un capricho, sino una constatación
incómoda: Europa ya no actúa como un actor occidental pleno, sino como una
civilización cansada de sí misma”.
Ratifica lo expresado por el
vicepresidente Vance, en Munich, en el 2025 y legitima el rechazo a
la mano tendida del Secretario de Estado Marco Rubio -en el mismo
lugar- en el 2026.
“La pregunta hoy no es si Trump divide a Occidente. La pregunta es si Europa
aún quiere seguir siéndolo” -Rafael L.
Bardají, del GEEE-
Occidente no desaparece, la UE lo abandona. Hablar de cisma es más
preciso que hablar de declive. Occidente no está muriendo: se está
dividiendo. De un lado una UE que renuncia a sus fundamentos -en nombre de una
utopía tecnocrática-, del otro las Américas (7) -de
Groenlandia a la Antártida- que con Trump como catalizador
intenta preservar aquello que considera esencial.
Como en el siglo XI la ruptura no se produce de golpe ni mediante una
declaración formal. Se manifiesta en desacuerdos acumulados, en gestos
simbólicos, en incomprensiones mutuas. La UE ve en Trump una amenaza.
Trump ve
en la UE un aviso. La historia enseña que estas fracturas no se resuelven con
buenos modales ni comunicados conjuntos. Son rupturas de visión del mundo. Roma
y Bizancio siguieron caminos distintos, durante siglos. Compartían un
origen común, pero ya no un destino.
ALLÍ ES DONDE SE
INSCRIBE LA CUMBRE GEOPOLÍTICA DEL SIGLO. De ello hablaremos en el
siguiente punto.
1.
LA CUMBRE
GEOPOLÍTICA DEL SIGLO Y LA SEGUNDA ARGENTINA POSINDUSTRIAL. (8) Y
(9).
La preparación estratégica de la reciente “Cumbre de Beijing” fue
un proceso prolongado e imprescindible -en el campo diplomático- para llegar al
éxito alcanzado el 14/15 May 26 en Beijing. Fue el resultado de un
prolongado proceso de reconstrucción diplomática iniciado años antes
mediante canales reservados, entre altos funcionarios estadounidenses y
chinos. El principal mecanismo preparatorio fue el llamado
“Strategic Channel”, una diplomacia discreta sostenida
fundamentalmente por Jake Sullivan (10) y Wang
Yi (11). Este canal comenzó a actuar tras la crisis
del “globo espía” chino de 2023, cuando las relaciones
bilaterales llegaron a su peor momento desde 1979. Su finalidad
estratégica fue:
·
evitar
una escalada militar accidental,
·
estabilizar
la competencia sinoestadounidense,
·
crear
reglas mínimas de coexistencia,
·
y
preparar futuras reuniones presidenciales.
Aunque muchas reuniones clave ocurrieron en Viena, Malta, Bangkok y Múnich,
el “modelo Ginebra” fue central, porque Suiza
ofrecía:
·
neutralidad
histórica,
·
discreción
diplomática,
·
infraestructura
para negociaciones sensibles,
·
y
distancia psicológica de Washington y Beijing.
La lógica fue similar a la diplomacia secreta de la Guerra Fría: crear
un “espacio de descompresión estratégica”. Las reuniones
fueron deliberadamente poco publicitadas y, en muchos casos, mantenidas fuera
del radar mediático hasta después de realizadas. El tema decisivo que complicó
las conversaciones previas a Beijing fue la venta de armas estadounidenses
a Taiwán. Washington había aprobado paquetes militares muy importantes
para Taipéi, lo que Beijing interpretó como:
·
alteración
del statu quo,
·
estímulo
indirecto al independentismo taiwanés,
·
y posible
preparación de un escenario de contención militar china.
En las semanas previas a la cumbre:
·
Beijing
exigió señales más claras de adhesión estadounidense al principio de “Una
sola China y dos sistemas o regímenes”.
·
Xi pidió
limitar o revisar futuras ventas de armas.
·
Washington
evitó comprometerse formalmente.
·
Trump
mantuvo deliberadamente la “ambigüedad estratégica”.
Durante la propia cumbre, Xi advirtió explícitamente que una “mala
gestión” del tema Taiwán podía conducir al “choque” o
incluso al “conflicto”. Esa fue probablemente la
declaración geopolítica más importante de toda la reunión. Detrás de la
diplomacia visible, existen dos doctrinas opuestas: la visión
estadounidense que busca la “competencia administrada”:
·
contener
el ascenso chino,
·
proteger
Taiwán,
·
preservar
la supremacía tecnológica,
·
pero
evitando guerra abierta.
La visión china, conocida como “rejuvenecimiento nacional” considera
que:
·
Taiwán es
un problema histórico interno,
·
la
reunificación es inevitable,
·
y la
intervención norteamericana constituye una intromisión estratégica.
Una formulación
académica conclusiva sería la siguiente: La cumbre de
Beijing no fue un acontecimiento aislado sino la culminación de una compleja
arquitectura diplomática reservada, construida mediante canales estratégicos
discretos entre Washington y Beijing, cuyo objetivo central consistió
en administrar la rivalidad sistémica sinoestadounidense, evitando
que la cuestión taiwanesa derivara en una confrontación militar directa.
Una esquemática cronología de las negociaciones
estratégicas EE.UU.–China -2017/2020, puede resumirse
así -durante la administración de Donald Trump-:
·
Inicio de
la “guerra comercial”.
·
Restricciones
tecnológicas a Huawei.
·
Primer
reconocimiento explícito de China como “competidor estratégico”.
·
El
Pentágono comienza a hablar -abiertamente- de la posibilidad de
conflicto en el Indo-Pacífico.
El documento
clave de este período es el “National Security Strategy” de
2017.
En él China deja de ser “socio económico” y pasa a
ser “potencia revisionista”. Existió una fase
crítica -2021/2023- durante la administración de Joe Biden en la
que cambia el tono diplomático, pero
las diferencias continúan: contención tecnológica, alianzas
militares, fortalecimiento del
QUAD y AUKUS y el cerco naval en el
Indo-Pacífico.
Hubo episodios decisivos: la crisis por Taiwán tras la
visita de Nancy Pelosi -2022-, las maniobras navales chinas alrededor de
Taiwán, la crisis del “globo chino” -2023- y la reapertura de
canales secretos militares para evitar guerra accidental.
Mientras públicamente ambas potencias se enfrentaban, silenciosamente se
iniciaba la preparación de la “Cumbre del Siglo” en el frente
diplomático, militar, de inteligencia y en el
económico-financiero. Se siguió una lógica clásica: competir sin
caer en guerra directa, muy semejante a la de Washington/Moscú
durante la Guerra Fría, especialmente la empleada tras la Crisis de
los Misiles de Cuba.
La CIA: desarrolló una evaluación de capacidades militares
chinas, el seguimiento del Ejército Popular de Liberación
-EPL-, el espionaje tecnológico, el análisis sobre
estabilidad interna china y el control de riesgos de
escalada e impulsó la idea de que China aún no deseaba una
guerra abierta, antes de completar su modernización militar hacia
2027/2035.
El Pentágono: persiguió los siguientes objetivos: impedir
hegemonía naval china, proteger rutas marítimas, preservar supremacía
tecnológica y sostener credibilidad de alianzas regionales. Todo
ello constituye la actual doctrina de disuasión multinivel:
militar, económica, tecnológica, cibernética y espacial.
El EPL chino: –en paralelo- perseguía las siguientes metas
estratégicas: romper el cerco marítimo estadounidense, asegurar el
Mar del Sur de China, neutralizar independencia formal de
Taiwán y proyectar el poder oceánico, reteniendo el
objetivo histórico de convertir a China en potencia militar
global, hacia el año 2049.
El papel de Europa: La UE aparece dividida. Por
un lado la “Línea Atlántica” -RU, parcialmente
Polonia y los Países Bálticos- alineados con EE.UU. La “Línea
Autonomista” -Francia y los sectores industriales
alemanes- adhieren a la Tesis Macron: “la UE no debería
transformarse en: vasallo estratégico de EE.UU. frente a
China”.
El rol central de Taiwán en las negociaciones: Taiwan es punto
geográfico crítico, núcleo mundial de la producción
de semiconductores, símbolo político y pivote militar del
Indo-Pacífico. La Importancia tecnológica de la “Taiwan
Semiconductor Manufacturing Company” -TSMC- que produce
los chips más avanzados del mundo, hace de la Isla un
objetico económico, militar y tecnológicamente
indispensable.
La doctrina Trump de “ambigüedad estratégica”: es un
concepto central para entender la actitud estratégica de Trump
que no reconoce la independencia formal de Taiwán, PERO
tampoco acepta anexión forzada de China. Washington
mantiene -deliberadamente- ambigüedad
sobre su intervención militar,
para disuadir -simultáneamente- a China de invadir y a
Taiwán de declarar la independencia. Es probablemente una
de las doctrinas diplomáticas más sofisticadas del siglo XX y XXI.
Rivalidad China–EE.UU: Entre ambas
superpotencias existen interdependencias gigantescas, cadenas
globales integradas y dependencia mutua financiera y
tecnológica. Por eso muchos autores hablan de una “Nueva
Guerra Fría imperfecta” y por eso la “Cumbre del Siglo” no
buscó resolver la rivalidad, sino administrarla. Es
decir: evitar una guerra prematura, establecer límites, crear
mecanismos de control y ganar tiempo estratégico -como se
hizo en las cumbres Washington–Moscú, entre 1962 y
1989.
Hay una reflexión de un argentino residente en China (12) desde hace
décadas, sumamente ilustrativa: “Incluso Beijing y Washington, tan
diferentes culturalmente, transmiten algo parecido: la sensación silenciosa de
estar caminando dentro de dos capitales que conocen perfectamente el peso
político e histórico que tienen sobre el resto del mundo. La visita de
Trump a Beijing probablemente quede como una señal silenciosa de esta nueva
etapa global. Una etapa donde competir no necesariamente implica dejar de
dialogar”.
La estabilidad contemporánea ya no depende de la ausencia de rivalidad entre
grandes potencias, sino de la capacidad de administrarla, sin cruzar el
umbral de la guerra. La nueva bipolaridad no reproduce exactamente la
Guerra Fría: la supera en complejidad, porque combina competencia
estratégica con interdependencia económica.
Síntesis comparativa:
|
Autor
|
Idea
central
|
Aplicación
China–EE.UU.
|
|
Tucídides
|
El
ascenso de una potencia genera temor y riesgo de guerra
|
China
desafía la primacía estadounidense
|
|
Aron
|
La
prudencia y la disuasión pueden evitar la guerra
|
Rivalidad
permanente, pero contenible
|
|
Kissinger
|
La
diplomacia debe administrar el equilibrio de poder
|
Necesidad
de negociación estratégica estable
|
En Conclusión: la competencia entre China
y EE.UU. constituye el principal eje geopolítico del siglo
XXI. Tucídides ayuda a comprender la lógica estructural del conflicto;
Aron explica los mecanismos racionales que pueden contenerlo y Kissinger
ofrece una vía diplomática para administrar la transición hacia un orden
internacional más multipolar. En conjunto los tres autores permiten
concluir que la estabilidad futura dependerá menos de la desaparición de la
rivalidad que de la capacidad política de ambas potencias para evitar que la
competencia estratégica derive en una confrontación militar directa.
La “Cumbre Geopolítica del Siglo” persiguió la búsqueda de
la “PAX/PAZ” mundial a través del “Acuerdo de las
Repúblicas Imperiales” -las superpotencias del S. XXI-. Si
este objetivo central acordado se alcanza o no, lo comprobaremos
en los próximos meses. Los indicadores serán: la revalorización del
dólar como divisa de cambio, la normalización del costo energético, el aumento
de los intercambios comerciales, la pacificación de las guerras activas en la
UE, en el Gran Medio Oriente y el final progresivo e irreversible
del “narcocastrocomunismo revolucionario” en las
Américas.
El éxito de esta Cumbre tiene un enorme significado para nuestra amada Patria
Argentina, que vive -con titánico esfuerzo- una doble
transición: desde un cínico y perverso
régimen de la dictadura del corrupto “Socialismo del
siglo XXI” -que siempre hemos llamado kk-, hacia uno de
Libertad Política con Economía de Mercado y
-simultáneamente- el difícil tránsito desde la etapa civilizatoria “industrial” -que
nunca integramos-, hacia una “Segunda Argentina
Posindustrial” (9), basada en el “Conocimiento”, en
la “Tecnotrónica”, en las “Comunicaciones del Mundo
Digital”, en el “Empleo Inteligente de la IA”. Ambos
tránsitos son impulsados por los espíritus expansivos, sanos y abiertos que
retienen la enorme energía de una tierra joven, como lo fue y lo es la
Argentina fundacional y es dificultado por las
carencias de identidad y coraje de sectores
dirigenciales caracterizados por su egoísmo, que
los retiene paralizados en el
pasado, abrazados a sus prebendas, a sus
carencias de adaptación y a su cobardía frente al futuro, que
claramente ya emerge.
“Nada es permanente, excepto el cambio”. Heráclito -540
a. C./480 a. C.-
“No hay cosa más difícil de emprender, ni de éxito más dudoso, ni más
peligrosa de manejar, que iniciar un nuevo orden de cosas”. Nicolás
Maquiavelo -1469/1527-
Los analfabetos del siglo XXI no serán los que no sepan leer y escribir,
sino los que no puedan aprender, desaprender y reaprender”. Alvin
Toffler -1928/2016-
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CITAS Y ACLARACIONES:
(1). La Paz: es una condición relacional que supone ausencia de guerra o
violencia abierta, resolución de conflictos por medios jurídicos o políticos,
reconocimiento mutuo entre las partes, cierto equilibrio aceptado. En teoría
política moderna -desde Immanuel Kant hasta la diplomacia contemporánea- la paz
implica: legitimidad, consentimiento, normatividad jurídica, estabilidad basada
en acuerdos-. La paz puede ser negativa: ausencia de violencia o positiva:
coexistencia cooperativa con justicia y reglas compartidas. Es, en
esencia, un estado buscado como valor universal.
(1). La Pax: es un término latino que designa una
paz impuesta por una potencia dominante. El modelo clásico es
la Pax Romana: no había guerra interna significativa, existía orden y
estabilidad, pero el orden estaba garantizado por la hegemonía
militar de Roma. Implica: asimetría de poder, orden jerárquico, disuasión
o coerción, estabilidad basada en la supremacía. En la historia moderna
encontramos analogías como la “Pax Britannica” o la “Pax Americana”. En
estos casos la estabilidad internacional dependió de la capacidad de una
potencia de imponer reglas, garantizar rutas comerciales y disuadir
conflictos mayores. En términos estratégicos: La Paz es un objetivo.
La Pax es un instrumento de poder.
(2). El Estado Nación: El concepto moderno
de Estado-Nación surge en Europa entre los siglos XV y XVII, pero su
consolidación política y jurídica suele ubicarse en 1648 con la firma
de la Paz de Westfalia. Allí se afirmó un principio decisivo: cada Estado
posee soberanía sobre su territorio y no debe sufrir injerencias
externas. Ese criterio marcó el nacimiento del sistema internacional
moderno.
(3) R. Aron. En “Paz y guerra entre las naciones” -1962: “La
sociedad internacional se caracteriza por la ausencia de una autoridad que
posea el monopolio de la violencia legítima. Es quien gana la última guerra
mundial el que impone un orden internacional”.
(4). R. Israel. “El nuevo Medio Oriente que surgirá el día que Irán
acepte su derrota”. 13 May 26. @israelzipper
(5). Defección: es el abandono desleal, la deserción o la separación de
una causa, partido, organización o compromiso que se defendía. Implica una
ruptura de fidelidad o lealtad, a menudo con un matiz de traición o cambio de
bando.
(6). H. J. Auel. “La batalla cultural ha llegado a su ápice”. 14 Abr 26. https://drive.google.com/file/d/1BjNBaC42vQjcKq8cYsJc0AayPcHq53_S/view?usp=sharing
(7). H. J. Auel. “La Hora de las Américas”. 11 Oct 25. www.ieeba.org
(8). H. J. Auel. “Una Segunda Argentina Posindustrial es posible”. Jun
19. www.ieeba.org
(9). H. j. Auel. “La “Segunda Argentina Posindustrial” está
llegando”. 15 Ene 25. www.ieeba.org
(10). Jake Sullivan: abogado y especialista en política exterior
estadounidense. Nació en 1976. Fue asesor principal de Joe Biden en temas de
seguridad nacional (2021-2025). Antes había sido Director de
Planificación de Políticas del Departamento de Estado y asesor de Hillary
Clinton. Participó en negociaciones estratégicas con China, Rusia e Irán y fue
uno de los principales arquitectos de la política exterior demócrata
reciente.
(11). Wang Yi: diplomático chino nacido en 1953. Especialista en Japón y
Asia Oriental. Fue embajador en Japón, ministro de Relaciones Exteriores de
China (2013-2022 y nuevamente desde 2023) y máximo responsable diplomático del
Partido Comunista Chino en política exterior. Es considerado uno de los
principales estrategas de la diplomacia de Xi Jinping y ha conducido las
negociaciones de alto nivel con EE.UU. en los últimos años.
(12). L.
M. Postigo. La Prensa. 17 May 26. 

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