La actividad física y el corazón sano. Cte Pr Dr D Carlos Gustavo Lavado Cárdenas y Roqué Lascano
La inactividad física es uno de los
mayores factores de riesgo en el desarrollo de la enfermedad cardíaca e incluso
se ha establecido una relación directa entre el estilo de vida sedentario y la
mortalidad cardiovascular.
Las enfermedades cardiovasculares representan
cualquier enfermedad que afecta al corazón y al sistema circulatorio.
La
inactividad física se asocia con el desarrollo de los factores de riesgo
cardiovascular como la obesidad, hipertensión arterial, el aumento del
colesterol, el hábito del tabaco y la diabetes.
Los incrementos de la actividad física durante el tiempo libre se asocian con
disminuciones de la tensión arterial y los resultados de estudios a gran escala
sugieren que el riesgo de desarrollar hipertensión arterial se reducen de un 35
a 75 por ciento en honbres y mujeres con estilo de vida activos.
A través de la
actividad física regular es posible lograr una reducción de la tensión arterial
sistólica y diastólica entre 10 y 75 mmHg respectivamente.
Es para tener en cuenta que, el ejercicio físico no sólo modifica de forma
favorable el perfil lípido, produciendo una disminución del colesterol total,
el colesterol LDL (conocido como "malo") y de los triglicéridos; sino
que también produce un aumento del colesterol HDL (conocido como "bueno").
Este perfil lipídico evita el depósito de colesterol en las arterias
coronarias.
Por otra parte, se evidencia una mayor tasa de abandono del cigarrillo en
personas que realizan actividad física de manera regular.
Esto es muy
importante ya que gran parte de las personas que dejan de fumar tienen recaídas
en los años subsiguientes.
El efecto del ejercicio físico sobre la obesidad también es reconocido como un
factor de gran relevancia clínica.
Existen múltiples estudios que demuestran
una estrecha relación entre la obesidad y el desarrollo de enfermedad
cardiovascular.
En individuos con igual composición corporal, aquellos que
realizan actividad física periódica, con intensidades leves a moderadas poseen
una mortalidad 30 por ciento menor con respecto a sus pares sedentarios.
Sin embargo, la actividad física sólo será beneficiosa si reúne las siguientes
tres características: intensidad, duración y frecuencia.
Las actividades más aconsejadas para mantener un corazón sano son: la caminata,
la natación y el ciclismo.
Caminar es un ejercicio que personas de todas las
edades pueden realizar durante su vida cotidiana, como por ejemplo, caminar en
vez de usar el colectivo o el automóvil; utilizar las escaleras en vez del
ascensor.
Por otra parte, la natación fortalece los músculos y es ideal como
deporte; mientras que el ciclismo aumenta la resistencia y permite adelgazar.
otro ejercicio recomendable es el baile, una actividad que mantiene la agilidad
y permite la relajación.
Los
pacientes que ya tuvieron eventos cardiovasculares deben realizar actividad
física enmarcada dentro de un programa de rehabilitación cardiovascular.
Aquellas personas, especialmente los hombres mayores a 45 año y las mujeres de
más de 55 años, aún no habiendo tenido un evento coronario, es aconsejable que
antes de iniciar una actividad realicen un chequeo médico que evidencie que el
paciente se encuentra apto para iniciar la actividad física adecuada.
NOTA: El Cte Pr Dr D Carlos Gustavo Lavado Cárdenas y Roqué Lascano en el año 1986, siendo 2do Cte, se desempeñó como Jefe del Departamento Educación Física de la Ec GNA "Grl Don Martín M de Güemes"









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