Mirar al futuro: reconversión de instalaciones nucleares tras la clausura- Anastasiia Andriushina

De aquí a 2050, un número considerable de los más de 400 reactores
nucleares que actualmente están en funcionamiento podrían ser clausurados. La
clausura no solo supone el final de la vida útil de la instalación, sino el
comienzo de una transformación técnica, socioeconómica y ambiental
polifacética. Por esta razón, un proyecto de clausura fructífero no se limita
al desmantelamiento de las instalaciones nucleares, sino que se replantea el
uso futuro de estas en beneficio de la comunidad local.
cazmente estos diversos puntos de vista
puede ser complicado.
Según explica la
Sra. Kwong De acuerdo con la guía del OIEA sobre la participación de las partes interesadas, cada una de las diferentes partes interesadas —entre ellas, operadores, reguladores, comunidades receptoras, trabajadores y organizaciones ambientales— tiene una opinión y unas preocupaciones particulares que es necesario escuchar, equilibrar y tomar en consideración en el proceso de adopción de decisiones. Sin embargo, abordar e integrar efi, el proceso de clausura puede ser difícil de entender para el
público debido a su naturaleza sumamente técnica, lo que genera preocupaciones
en torno a la transparencia y la rendición de cuentas. También subraya que, si
se quiere generar confianza y fomentar una mayor comprensión por parte del
público, hay que priorizar una comunicación clara a la hora de hablar sobre las
medidas de seguridad, los criterios de limpieza y los planes de monitorización
del emplazamiento a largo plazo. Al final, el éxito de la clausura y la
reconversión depende de la confianza del público, y una falta de confianza o de
concienciación puede provocar oposición y retrasos.
La confianza del
público influye en las decisiones de la comunidad acerca de las normas de
limpieza. Aunque los órganos reguladores establecen unos requisitos básicos, la
comunidad podría exigir normas de limpieza más estrictas. A pesar de que esta
opción elevaría los costos, la comunidad podría querer convertir el
emplazamiento en una zona verde de uso irrestricto para eliminar los riesgos y
cualquier estigma asociado a la antigua instalación nuclear. Algunas partes
interesadas, por otra parte, podrían apoyar una limpieza parcial si esta
permite la reconversión para fines industriales o comerciales y podrían aceptar
una contaminación controlada si se reducen al mínimo los riesgos de exposición
por medio de restricciones y de la monitorización, lo que permitiría una
transición más rápida hacia un nuevo uso.
Estas decisiones
deberían estar guiadas por la comunidad local, pues en ella recae la principal
carga asociada a la transición. Las instalaciones nucleares suelen ser motores
de creación de empleo y de desarrollo económico regional, por lo que su cierre,
si no se gestiona correctamente, puede ocasionar la pérdida de numerosos
puestos de trabajo e incluso una recesión económica. Esto subraya la
importancia de una estrategia orientada al futuro y de la participación de la
comunidad para mitigar los efectos socioeconómicos negativos.
En el
emplazamiento nuclear de Dounreay (Reino Unido), por ejemplo, que está en pleno
proceso de clausura, se detectaron los riesgos de desplazamiento económico y se
abordaron en una fase temprana del proceso de clausura. Los planificadores del
emplazamiento aplicaron estrategias exhaustivas de transición de la mano de
obra, como programas de readiestramiento y de redistribución de puestos, a fin
de prestar apoyo al personal afectado. Esto ayudó a los trabajadores a
incorporarse a sectores emergentes y estabilizó la economía local durante un
período de incertidumbre, lo que permitió preservar tanto los puestos de
trabajo como la resiliencia de la comunidad.
La reconversión
de emplazamientos nucleares clausurados, por ejemplo, en reactores modulares
pequeños, o su reacondicionamiento para fines industriales, científicos,
recreativos o comunitarios, puede impulsar las economías locales y generar
beneficios a largo plazo. Para lograr buenos resultados, estos proyectos
deberían responder a las necesidades y las preferencias locales e incorporar
aportaciones del sector privado, las instituciones de enseñanza y los miembros
de la comunidad. Esta colaboración garantiza que las iniciativas de
redesarrollo se ajusten a la realidad y allanen el camino para el crecimiento
futuro. La colaboración puede facilitar una transición fluida y eficaz en función
del costo, atraer inversiones y maximizar los beneficios para la comunidad.
No obstante, la
complejidad técnica, los conflictos entre prioridades, los errores de
comunicación y las limitaciones económicas pueden dificultar la participación
de las partes interesadas. La incorporación de buenas prácticas en la
estrategia de participación de las partes interesadas podría mitigar estos
desafíos. Ofrecer explicaciones sencillas y no técnicas puede mejorar
significativamente la comprensión del público, mientras que mostrar
receptividad a los comentarios de las partes interesadas, aun cuando no sea
posible lograr un pleno acuerdo, genera confianza. Del mismo modo, la
planificación de la transición económica puede mitigar considerablemente las
consecuencias socioeconómicas negativas.
En definitiva,
ver la clausura nuclear como una oportunidad de renovación de la comunidad en
lugar de como el simple final de la vida operacional de una instalación, puede
hacer de ella un catalizador para el desarrollo regional sostenible y la
resiliencia de la comunidad. “La participación continua de las partes
interesadas garantiza que se tengan en cuenta las diversas opiniones,
contribuye a tomar decisiones fundamentadas sobre la reconversión segura de los
emplazamientos y ayuda a garantizar beneficios económicos, sociales y
ambientales duraderos para las generaciones venideras”, dice Anna Clark, Jefa
de la Sección de Seguridad de los Desechos y del Medio Ambiente del OIEA.
Cte Pr D Carlos Gustavo Lavado Roqué Lascano PhD Oficial de Enlace, Dr Dan J Beninson PhD Presidente de la Autoridad Regulatoria Nuclear ARN.Cte Grl D Timar Musumeci DNG. Firman convenio por la Protección Física de las Instalaciones y transporte de material nuclear.Ley 23554 Art. 31.






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