LAS MALVINAS. Autor Jorge Atilio Oliva Barros Comandante Principal (R) de GN. Integrante de la “Comisión Permanente de Homenaje a la Gesta del Atlántico Sur” y del “Foro Argentino de Defensa”.
Las Malvinas….
Desde su
nacimiento como Nación independiente, y a través de diversos actos de gobierno,
la República Argentina ejerció su soberanía en los territorios australes y
espacios marítimos heredados de España.
Así, las islas
Malvinas fueron objeto de actos administrativos dispuestos por los primeros
gobiernos patrios de las Provincias Unidas del Río de la Plata, al considerarlas,
acorde el uti possidetis juris de 1810, parte integrante del territorio
heredado de España por sucesión de Estados.
En 1820, mientras el Estado argentino en formación afrontaba difíciles tramos de su historia, en Puerto Soledad, el Oficial de Marina David Jewett, en nombre de las Provincias Unidas del Río de la Plata, en un acto al que asistieron loberos y balleneros extranjeros, entre ellos estadounidenses y británicos, tomó posesión de dichas islas.
Durante la
década de 1820 los gobiernos argentinos ejecutaron actos ratificando la soberanía
sobre las islas, incluyendo la designación de Gobernadores, el dictado de legislación
sobre pesca y el otorgamiento de permisos varios.
Puerto Soledad
fue creciendo merced a la explotación ganadera, la caza de lobos marinos, y la prestaban
de servicios a los buques que tocaban puerto.
El 10 de junio
de 1829, acorde los legítimos títulos y derechos sobre las islas, por Decreto
del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Brigadier General Martín
Rodríguez, se creó la “Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y
las adyacentes al Cabo de Hornos en el Mar Atlántico”.
El primer Comandante
Político y Militar fue Don Luis María Vernet, quien se trasladó a las Islas con
su esposa y sus tres hijos, asumiendo el 30 de agosto de 1829.
Ese día, reclamó
el respeto por nuestras leyes, ejerciendo un nuevo acto de soberanía.
El 3 de enero
de 1833 fuerzas británicas ocuparon ilegítimamente las Malvinas expulsando a
las autoridades argentinas y pobladores, reemplazándolas por súbditos
británicos, en el mayor atropello a nuestra soberanía.
El pueblo y el
Gobierno argentinos siempre rechazaron este acto de fuerza, y ratifican su
legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias y
Sandwichs del Sur y los espacios marítimos circundantes por los motivos citados,
a lo que se sumó la posterior comprobación de que las islas son parte de la
plataforma continental argentina.
Desde 1833, la
Argentina reclamó insistentemente en forma directa y en los foros
internacionales por esta grave situación, sin lograr resultados positivos.
En marzo de 1982, se produjo un incidente luego del cual el Gobierno argentino ordenó a nuestras Fuerzas Armadas planificar y ejecutar una operación militar conjunta incruenta, para recuperar ese territorio austral. Los hechos pueden sintetizarse del siguiente modo:
19
de marzo. A las islas Georgias llega el buque ARA “Bahía Buen Suceso”, con
operarios para retirar instalaciones balleneras antiguas compradas por el ciudadano David Davidlof.
Izan la bandera argentina, lo que es rechazado por el gobierno británico.
21 de marzo. El “Bahía Buen
Suceso” regresa. Los operarios continúan con sus tareas en tierra. Desde
Malvinas, con marines armados, parte el buque británico HMS “Endurance”.
23 de marzo. Londres ordena al
“Endurance” expulsar a los obreros y anuncia que enviará otros buques de guerra
a la zona. 2 buques británicos se ubican cerca de las Malvinas, en la que luego
sería la “zona de exclusión”.
Davidlof solicita protección al
gobierno argentino, que envía al Rompehielos ARA “Bahía Paraíso”, afectado a la
campaña antártica.
26 de marzo. En las Georgias, para proteger
a los obreros, el “Bahía Paraíso” deja a 14 soldados argentinos. Gran Bretaña
se niega a negociar y envía refuerzos militares. En secreto, la Argentina decide recuperar las islas. En Puerto
Belgrano los buques de la ARA se alistan para una operación militar.
28 de marzo. El Gral. Jorge
Osvaldo García, Comandante del V Cuerpo del EA, y ex Director Nacional de
Gendarmería, asume como Cte. del “Teatro de Operaciones Malvinas” (TOM).
Misión: recuperar las Malvinas mediante una operación incruenta, respetando los
símbolos de Gran Bretaña y a la población local.
Desde Puerto Belgrano parte a
Malvinas una Fuerza de Tareas Anfibia integrada por los Destructores ARA
“Santísima Trinidad” y “Hércules”, las Corbetas ARA “Drummond” y “Granville”,
el submarino ARA “Santa Fe”, el transporte ARA “Cabo San Antonio” y el
rompehielos ARA “Almirante Irizar”. 900 efectivos y estricta disciplina del
secreto.
Los siguen la nave insignia: el portaaviones ARA “25 de mayo”, el buque tanque ARA “Punta Médanos”, y sus escoltas, los destructores ARA “Py”, “Bouchard”, “Piedra Buena” y “Seguí”. Aunque se preveía poca resistencia, viajaban Infantes de marina, buzos tácticos y efectivos del Batallón de Vehículos Anfibios y del RI 25 del EA, y un grupo aeronaval, que serviría de apoyo: aviones A4Q Skyhawk, Grumman Tracker y helicópteros Alouette y Sea King para lucha antisubmarina.
En el ARA “Santísima Trinidad”
van 83 Comandos Anfibios y 8 buzos tácticos, entre ellos, el 2do Cte del
Batallón Nro. 1 de la Infantería de Marina, Capitán de Fragata Pedro Edgardo
Giachino.
Un temporal retrasa el viaje.
Aviones Neptune de la Escuadrilla Aeronaval de Exploración de la ARA, con base
en Río Grande, vigilan la ruta ante la eventual presencia de naves
británicas.
Estaba en marcha la recuperación de las islas, y con ello, un acontecimiento que, más allá de la derrota militar, unió al pueblo argentino detrás de un noble sentimiento de amor a la Patria, y de respeto y orgullo por nuestros queridos VGM y en especial, por los 649 caídos en combate que viven en nuestros corazones, y a los cuales pronto, mirando la enseña nacional, volveremos a honrar con innumerables actos en todo el país. Que la emoción y ese hermoso sentimiento nos unan para siempre. ¡Viva la Patria!




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